Arcilla, aceites y agua. La fórmula se ajusta a tu piel, no al revés.
Casi todo lo que se vende para la piel está pensado para durar en un estante. Aquí se trabaja al revés: se mira qué piel hay, se eligen los ingredientes por lo que hacen y se formula en pequeño, para gastarlo. Te llevas lo que preparas y, sobre todo, la receta: la gracia es poder repetirla en casa.
Escríbenos y te decimos fechas y cupos. Sin formularios.
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